El cambio es una profesión. Sin embargo, vemos que muchas organizaciones avanzan sin un plan, sin ritmo y sin claridad sobre las responsabilidades. Las iniciativas fracasan debido a la falta de implicación o a que la urgencia no se percibe con claridad. Con la guía sobre el proceso de cambio de Deepler, logras que la estructura cambie. Respaldado por datos, conectado con el liderazgo y respaldado por el lugar de trabajo.
Una buena idea todavía no es un buen cambio. Muchos procesos de cambio se estancan en tres puntos:
1. Hay muy poca información sobre lo que realmente está sucediendo;
2. No existe un plan de acción coherente;
3. La implementación depende de iniciativas separadas.
Deepler garantiza que se eviten estos escollos. Empezamos con un análisis detallado de la organización, ayudamos a formular las cuestiones de cambio correctas y, a continuación, supervisamos todo el proceso, desde el plan de intervención hasta la garantía.
Nuestra guía comienza donde comienzan sus datos. Basándonos en encuestas de Deepler, trazamos un mapa de la urgencia, la energía y la dirección. Juntos, estos tres componentes forman el núcleo de nuestro enfoque de cambio. A partir de ahí, ayudamos a:
• Formular una hipótesis de cambio brusco;
• Elaborar un plan de intervención con objetivos y partes interesadas claros;
• Organizar los ritmos (por ejemplo, evaluaciones bimestrales, sesiones de progreso o mediciones del «pulso»);
• Asegurar los circuitos de retroalimentación a través de integraciones de Teams o paneles en vivo
El resultado: no hay planes de PowerPoint inimitables, sino una ruta de cambio concreta y viable.
Nuestro enfoque se basa en el modelo de inteligencia colectiva de Deepler. No solo analizamos lo que se necesita a nivel estratégico, sino especialmente lo que la organización puede gestionar y cuál es el estado actual de la mentalidad y la motivación de los empleados.
Por eso trabajamos con las personas, los niveles de cambio y los comentarios de la organización. Los líderes obtienen información sobre qué intervenciones están en consonancia con el apoyo de la organización. Los empleados se sienten involucrados porque sus comentarios están visiblemente incluidos en el plan.
1. Inicio y análisis: ¿dónde estamos ahora? ¿Qué pide la organización?
2. Planificación e intervenciones: ¿quién hace qué y cuándo? ¿Y cómo medimos el progreso?
3. Orientación y movilización: apoyar el liderazgo, activar los equipos.
4. Garantía y evaluación: evaluación y mejora cíclicas, con mediciones de impacto y momentos de retroalimentación.
Dependiendo de la situación, Deepler actúa como director, facilitador o compañero de entrenamiento. Nos adaptamos a sus necesidades de cambio, siempre con un objetivo: lograr un impacto sostenible.
Con Deepler, el cambio es concreto, medible y respaldado. No solo obtendrá información sobre lo que debe cambiar, sino especialmente sobre cómo lograrlo junto con la organización. Sin ruido. Y con resultados.